Isabel Medrano: “Nuestro objetivo último es la protección de los consumidores”

17 12 2009

Isabel Medrano saluda al teléfono con una amabilidad poco característica en alguien que desarrolla su trabajo de cara al público. Ella es la secretaria de la Oficina Municipal de Información al Consumidor (O.M.I.C) de Salamanca y se encarga de ofrecer información y ayuda a los ciudadanos en temas de consumo. También tramita las reclamaciones que presentan los propios ciudadanos u otras Asociaciones de Consumidores. Estos son sus consejos:

Mediátecos: ¿Cuál es su función y qué organismo es responsable de la Oficina?

Isabel Medrano: Nuestra función consiste en asesorar, tanto formal como legalmente a los consumidores que así lo deseen en cualquier ámbito relacionado con el consumo. Su objetivo último es la protección de los consumidores para que estos no vean vulnerados sus derechos como tales. La Oficina, en el caso de Salamanca, depende de la Concejalía de Bienestar Social y Salud Pública, pero cada ayuntamiento de España puede adscribirla al área que estime conveniente.

M: ¿Quiénes pueden acudir a la Oficina?

I.M.: Todos los consumidores y usuarios. Aquí están incluidas tanto las personas físicas como las jurídicas, eso sí, siempre y cuando sean los destinatarios finales de los productos. Las oficinas de información al consumidor no intercedemos entre intermediarios.

M: ¿Sobre qué asuntos reclaman más los consumidores?

I.M.: El grueso de las reclamaciones se encuentra en el ámbito de los suministros: luz, agua, telefonía móvil, internet… el cobro de tarifas abusivas es la causa más frecuente de reclamación. Sin embargo, los usuarios muchas veces no se dan cuenta de que lo que pagan es lo que han firmado en el contrato de la compañía. Parece un tópico, pero es muy importante leer los contratos antes de firmar. Puede dar pereza, pero nos evitará sorpresas desagradables cuando llegue la factura. Conviene recordar que muchas compañías de telecomunicaciones establecen unas tarifas de captación los primeros meses, pero posteriormente suelen aumentar su precio, como poco triplicándose.

M: Pero puede reclamarse sobre otros temas, aunque los consumidores no lo sepan o no acostumbren a reclamar sobre ello…

I.M.: Claro. Por supuesto. Los usuarios pueden reclamar incluso si una tintorería les ha estropeado una prenda. Sobre ropa, bares… Otro campo en el que también suele reclamarse es el de los viajes. A veces se vende al consumidor un determinado tipo de viaje y, a la hora de la verdad, nada es como se le había dicho. Hay que tener cuidado con lo que se firma en las agencias de viajes.

M: ¿Podría darnos tres consejos para las compras de Navidad que se avecinan?

I.M.: En estas fechas muchas tiendas lanzan promociones especiales de Navidad, intentando hacer creer a los consumidores que, después, en el periodo de rebajas, los precios van a ser parecidos. En algunos casos esto sí es así. En otros no. Si no hay niños en casa que todavía crean en los Reyes Magos puede ser interesante posponer los regalos para el día 7 u 8, en el que los precios serán realmente de rebajas. Pero si lo que queremos es no tener conflicto lo que siempre debemos hacer es conservar el ticket de compra para posibles reclamaciones posteriores. Conviene recordar que, aunque algunos establecimientos coloquen carteles de “determinados productos no se pueden cambiar” esto es falso. Otro consejo: establecer un tope a la tarjeta de crédito, o no salir de compras con ella.





El borrador del ‘Acuerdo de Copenhague’ establece que las emisiones deberán tocar techo en 2020

9 12 2009

Del 7 al 18 de diciembre tendrá lugar en Copenhague la 15ª Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático. El objetivo final de la reunión, en la que se darán cita representantes de 192 países, es la consecución de un acuerdo a nivel mundial sobre la reducción de las emisiones de dióxido de carbono. Con ello pretenden sustituir al incumplido Protocolo de Kioto con nuevas medidas para combatir el calentamiento del planeta.

Pocos factores están tan relacionados con el cambio climático como el consumo. Que las sociedades desarrolladas sigan apostando plenamente por los combustibles fósiles -que, recordemos, son recursos no renovables- hace que los problemas ambientales sigan en aumento. El más importante: el cambio climático. Para evitarlo debemos reducir nuestras emisiones de CO2, lo cual está directamente relacionado con un menor consumo de energía por parte de la ciudadanía.

Sin embargo, la Cumbre no ha empezado todo lo bien que debería. Ya se ha filtrado a la prensa y los observadores el borrador del que se conocerá como ‘Acuerdo de Copenhague’ y parece que no gusta. Los países en vías de desarrollo denuncian que el diseño del borrador está hecho por y para los países ricos y que no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo con ellos. Lumumba Stanislaus Kaw Di Aping, sudanés y representante de los países en desarrollo, ha afirmado rotundamente que ”los países desarrollados tienen una responsabilidad histórica por haber dañado la atmósfera durante los últimos 200 años”.

Tras las críticas que se desataron por su ausencia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio la campanada confirmando finalmente su asistencia con promesas a medio plazo. El objetivo es que el que hasta ahora ha sido el país más contaminante del mundo reduzca sus emisiones, con respecto a los niveles de 2005, un 17% para 2020, un 30% para 2025 y un 42% para 2030. Sin embargo, el delegado que el presidente ha enviado a la cumbre hasta su llegada, Todd Stern, no ha vacilado a la hora de decir que EEUU no va a firmar Kioto ni nada que se le parezca y que, aunque no cabe duda de que su país tiene la emisión histórica mayor, “durante 200 años la gente no sabía que el CO2 causaba este problema”.

Por su parte, la ex-candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, Sarah Palin, ha instado al presidente de su país a “boicotear” la cumbre. En un artículo de opinión (enlace en inglés) publicado en el Washington Post, Palin llega a afirmar que “no podemos decir con seguridad que las actividades del hombre causen cambios en el clima. Sin embargo, sí podemos decir que cualquier beneficio potencial de las políticas de reducción de emisiones está lejos de compensar los costes”.





El Gobierno recomienda comprar con criterio en Navidad

29 11 2009

7 de enero. Nos sentamos sosegadamente en el sofá de casa y analizamos friamente los gastos navideños. Calculadora en mano vamos sumando tickets. Con un poco de suerte encontraremos alguno más en bolsas acumuladas en la cocina. 300, 500, 700 euros… un año más, nos hemos pasado. La cuesta de enero será dura.

Esta situación u otras parecidas tienen lugar en una gran cantidad de hogares españoles una vez acabadas las navidades. Sin embargo, como más vale prevenir que curar, puede evitarse. El Ministerio de Sanidad y Política Social, a través del Instituto Nacional de Consumo (INC), puso en marcha el año pasado una campaña para concienciar a la población. El objeto de la misma era orientar una compra con criterio y responsable en periodos de compras especiales, a saber, navidades y rebajas. Siguiendo una serie de consejos básicos puede ahorrarse lo suficiente como para llanear en la cuesta sin tener por ello que renunciar a las necesidades.

La guía desarrollada por el Ministerio establece diez directrices para comprar con criterio. En primer lugar, hemos de fijarnos un presupuesto. Si repasamos mentalmente qué gastos de comidas, cenas y regalos prevemos tener, podemos hacer una estimación aproximada para acotar gastos. Para ello se nos brinda también una ‘Presupuestadora’, una aplicación descargable en la que se nos posibilita anotar los gastos previstos y realizados. De esta forma podremos conocer en cada momento cuánto llevamos gastado, e incluso calcular la desviación del presupuesto con respecto a lo que fijamos inicialmente. Esto evitará también que compremos artículos innecesarios, lo que nos conecta directamente con la segunda recomendación: hacer una lista de compras. Si intentamos ceñirnos a ella el máximo posible conseguiremos evitar compras compulsivas que nos sorprendan a la hora de hacer el examen de conciencia postnavideño.

“Vísteme despacio que tengo prisa”, le decía Don Quijote a Sancho. Apliquémonos, pues, nosotros el cuento. Salir a hacer las compras mientras está pasando por la calle la cabalgata de Reyes no es la mejor forma de ahorrar… ni de acertar con los regalos. Pensar con tiempo qué es lo que más podría gustarle al obsequiado y no hacerlo de forma precipitada repercutirá en que tengamos más éxito e, incluso, que podamos comparar precios en diferentes establecimientos. Eso sí, vayamos donde vayamos no hemos de olvidar leer bien el etiquetado de cada producto para evitar sorpresas. Si los productos apoyan proyectos humanitarios o provienen del comercio justo, mejor que mejor.

Le pese a quien le pese, una madre siempre tiene razón. Hay que comparar precios. Es cierto que, en los últimos años, la diferencia de precio en juguetes no es muy grande si nos dirigimos a grandes superficies comerciales. Por el contrario, el pescado y el marisco alcanzan precios astronómicos. Si no nos hemos acordado de comprar con la suficiente antelación, una buena idea puede ser esperar a las gangas de última hora, eso sí, a riesgo de no cenar lo que tuviéramos pensado. La elección de los juguetes para los más pequeños -siempre y cuando no lo tengan ellos decidido de antemano- es una verdadera odisea. Apostar por aquellos que no fomenten roles sexistas o conductas violentas y, por el contrario, adquirir aquellos que fortalezcan sus capacidades y habilidades será un acierto seguro.

Siguiendo con los refranes, “nadie da duros a cuatro pesetas”. Y las tarjetas de crédito no son un pozo sin fondo, podríamos añadir. Es importante no abusar de ellas y  conocer bien las características y los plazos de las que tengamos. No debemos olvidar que muchos establecimientos permiten el pago sin intereses y que los créditos rápidos nunca fueron buenos.

Los tickets de compra son nuestra mejor arma a la hora de reclamar y no conviene tirarlos en el acto. Los bienes de consumo nuevos tienen dos años de garantía y los usados, como mínimo, uno. En caso de conflicto, debemos acudir siempre a algún establecimiento adherido al Sistema Arbitral de Consumo, que resolverá el conflicto de forma rápida, gratuita e imparcial.

También, y debido al incremento del volumen de compras por internet, se nos ofrece información sobre el distintivo público de Confianza en Línea, que es el sello que la Administración Pública concede a los comercios electrónicos “que se comprometen a respetar códigos de conducta que proporcionan a sus clientes un alto nivel de protección de sus derechos y les facilitan la solución de posibles reclamaciones sin necesidad de acudir a los tribunales”. Además, recomiendan a los consumidores que, en caso de que la tienda online donde estén comprando no posea dicho sello, se aseguren de que la dirección web comience por “https://” y no por “http://”, ya que se trata de un código de seguridad.

Felices compras navideñas… con criterio. Que no digan que no avisamos.





Madrid ajusta el consumo de cara a la Navidad

22 11 2009

El próximo viernes 27 la ciudad de Madrid se vestirá de Navidad. La iluminación para las fiestas se encenderá por primera vez a las 18 horas y llenará de luz y color las noches del último mes del año.

Según el propio alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, 7,5 millones de lámparas serán las responsables de crear el ambiente, 700.000 más que en 2008, en 170 espacios. Sin embargo, casi la totalidad de las mismas -un 99,5%- serán de bajo consumo, lo que hará que el gasto energético se reduzca en un 27%, evitando así la emisión de 87 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Esta reducción viene siendo la tónica habitual en la política del consistorio, que ya el año pasado redujo en un 23% la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), “el consumo medio de la iluminación navideña en España asciende a los 30 millones de kWh“. Esta cifra, que parece elevada pero nos dice poco al común de los mortales, equivale al gasto mensual de energía de casi 83.000 hogares españoles. Si nos circunscribimos únicamente al ámbito madrileño, estaríamos hablando, aproximadamente, de unas 6.000 viviendas.

Ecologistas en Acción viene denunciando desde 2007 este gasto, que considera “absolutamente contradictorio” con las “operaciones de estética verde” que venden los consistorios. Para la organización ecologista resulta abrumador un gasto que consideran “absolutamente superfluo”.

Y es que las luces de Navidad, como ya hemos apuntado, no sólo provocan un gasto añadido a los ayuntamientos y, por ende, a los ciudadanos. Para generar la electricidad necesaria las centrales térmicas han de emitir una mayor cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera, con el consecuente perjuicio para el medio ambiente y los efectos negativos para el cambio climático.

La Asociación pro Derechos Civiles Económicos y Sociales (ADECES) reclama, entre otros objetivos, la adecuación del gasto energético hasta el límite que permiten las condiciones climáticas. En este sentido, el año pasado publicó un estudio sobre el comportamiento de 18 ayuntamientos españoles en relación al gasto en alumbrado navideño. “Los ayuntamientos deberían establecer una barrera de 135 horas de encendido del alumbrado navideño”, afirman. Con la reducción de horas que se llevará a cabo este año en la capital, las horas totales de alumbrado ascenderán a 203, 68 más de lo que deberían. ADECES también recomienda compartir los gastos de alumbrado con los comerciantes, puesto que son los más beneficiados.

Así, es cierto que Madrid reduce, un año más, su consumo energético, pero resultaría un tanto arriesgado decir que ‘se viste de verde’.





RRR: reduce, reutiliza y recicla

15 11 2009

Parece sencillo, pero no nos engañemos. Reducir, reutilizar y reciclar bien no es fácil. Los términos, incluidos en la ‘Regla de las tres erres’ de la factoría Greenpeace, bien merecen una explicación.

Pero antes de entrar en la descripción detallada de cada una de las ‘erres’ debemos destacar que el punto más importante reside en un cambio de mentalidad. Consiste en no pensar que los residuos son la parte inservible de algo después de haberlo utilizado. Cambiemos el enfoque. No son sólo desechos, basura o desperdicios. En multitud de ocasiones pueden ser utilizados nuevamente como recursos. Antes de deshacernos de ellos merece la pena preguntarse: ¿no podrían servir para algo? Si es así, hagámoslo.

Reducir

Si aminoramos el problema, a la larga habrá que solucionar menos. Este ámbito puede abordarse desde la reducción del consumo de bienes materiales y la del consumo de energía.

La ‘cultura del usar y tirar’ ya no está de moda. Lo cuenta muy bien -aportando consejos- la ambientóloga Amanda del Río en el difunto Soitu. El papel de cocina o los pañuelos de papel (los kleenex) no son necesarios. Se cuentan ya por decenas los supermercados que han iniciado campañas para reducir el consumo de bolsas de plástico: Carrefour, Caprabo-Eroski o El Corte Inglés son buenos ejemplos de ello.

En lo que al consumo de energía se refiere llevamos años oyendo medidas que muchas veces no aplicamos. Apagar las luces cuando no estemos en las habitaciones, sustituir las bombillas por otras de bajo consumo, utilizar la lavadora o el lavavajillas sólo a carga completa u optar por el transporte público siguen siendo asignaturas pendientes para una gran cantidad de ciudadanos.

Reutilizar

La segunda ‘erre’ hace referencia al cambio de mentalidad del que hablábamos al principio. Y no nos referimos -demagogias aparte, por favor- a volvernos locos y llenar nuestra casa de ceniceros hechos a partir de latas de Coca-Cola o convertir embudos en percheros aunque, por supuesto, para gustos los colores. ¿Algunas ideas? Utilizar el papel de forma racional -por la cara no escrita como papel en sucio o el de periódico para limpiar los cristales-. No tirar los juguetes que los críos ya no utilizan, sino entregarlos a organizaciones que los hagan llegar a quienes no pueden permitírselos. Asegurarnos de que compramos vidrio retornable, que ahorra energía y materias primas. Las botellas retornables son devueltas al envasador que, en función de la resistencia de las mismas, pueden rellenarlas entre 20 y 30 veces. Además, los teléfonos móviles, el material informático, las gafas o los medicamentos pueden reutilizarse y llevarse, del mismo modo que los juguetes, a lugares en los que pueden mejorar la calidad de vida de quienes no tienen o no pueden adquirirlos. En este caso la acción es doble: medioambiental y solidaria.

Reciclar

Es la ‘erre’ más común. No la mejor, pero sí la que crea empleo. Ya es usual que en los hogares la basura se separe en cuatro: orgánica, que se deposita en los contenedores de restos; vidrio, en los verdes; papel-cartón en los azules y envases, en los amarillos. En cada uno de los enlaces anteriores encontramos especificados qué residuos podemos tirar a cada contenedor. Aunque pueda resultar baladí, es importante acertar en esta tarea, puesto que una mala separación encarece el proceso y contamina a los otros residuos. Además, en algunas ciudades como Madrid incluso puede multarse a los vecinos si no se realiza bien el reciclaje. Ante la duda, siempre al gris.





Lo que no ha muerto es la publicidad

14 11 2009


Empresas y profesionales del sector periodístico y publicitario se dieron cita en la Universidad Carlos III para debatir sobre el estado vital de los periódicos… pero para sorpresa de muchos sólo buscaban compradores potenciales de sus productos

El pasado martes 3 de noviembre tuvo lugar en el Aula Magna del campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid una jornada de reflexión sobre los nuevos retos del periodismo en internet. Bajo el atractivo título “¿Han muerto los periódicos? ¡Viva el periodismo!” se dieron cita profesionales de diferentes ámbitos de la comunicación y la publicidad. Sólo podría destacarse, al menos en las jornadas de la mañana, un pequeño problema: la presencia del periodismo brilló por su ausencia. El intento de realizar unas charlas dinámicas en las que el protagonismo lo tuvieran las preguntas del público y no unas tediosas conferencias resultó, prácticamente, en propaganda publicidad pura y dura.

A partir de las once de la mañana Adrián Segovia, responsable de i-marketing de Prisacom y encantado de haberse conocido, ensalzó el maravilloso sistema de medición de audiencia de su empresa en comparación con otros (medición user centric vs. site centric). Resulta sorprendente cómo tan avanzada tecnología no ha sido capaz de adivinar por qué elpais.com lleva años sin conseguir alcanzar a elmundo.es en audiencia.

Acto seguido, Mario Tascón, editor de DixiMedia, responsable de lainformacion.com y de la única ponencia interesante de la mañana, presentó el novedoso sistema de esta joven factoría periodística -que también incluye el blog 233grados.com o la revolucionaria Practicopedia (vídeo – 3:33)-. Sus sistemas monitorizan en tiempo real la actividad de más de 1.500 fuentes y jerarquizan más de 5.000. Así los periodistas no tienen que estar pendientes de las agencias de noticias. Sus máquinas también analizan las tendencias en consumo de información, personalizan esta última y la ordenan para los lectores. Están asociados con Globalpost, una cooperativa con 70 corresponsales en 70 ciudades. Sus colaboradores son de muy alta calidad (el antiguo corresponsal de la CNN en Jerusalén, es un ejemplo de ello). Cubren también deportes, cultura… incluyendo blogs que ellos consideran importantes.

Pero, aparte de máquinas y colaboradores externos, también tienen periodistas propios con textos elaborados o infografía interactiva a la última: recorrido en audio de cómo suena el circuito de Valencia, panorámicas innovadoras, vídeos propios… Además, quieren dar mucha voz a los lectores. Como curiosidad, lainformacion.com es un medio con estado de ánimo, al igual que cualquiera de nosotros en Facebook, empresa con la que trabajan directamente. En palabras del propio Tascón, “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Y que lo diga.

Al filo del mediodía Rosalía Lloret, Directora de medios interactivos de RTVE, emitió su sentencia: “Una de las grandes gripes que ha vivido el periodismo es que ha vivido una época en la que todo valía y se ganaba muchísimo dinero. Y eso, ahora, ya no va a ser posible.”

Pero el momento del autobombo más descarado llegó con la mesa sobre ‘Periodismo y anunciantes’. Carlos Chaguaceda, Director de Comunicación Corporativa de Coca-Cola, arrancó la charla con un acertado “no se puede ser eficaz sin ser creíble”. Y minutos después animó a los futuros periodistas a entregarse en manos de la publicidad: “el periodista no ha de pensar sólo en trabajar en un medio, puesto que hay muchas más alternativas”. “La publicidad cuenta historias” (véase el caso de La Caixa y su ‘trabajador ejemplar’), “y, para ser efectivas, tienen que ser verdad”. La publicidad ha de contar cosas relevantes de una manera relevante. Además, añadió una verdad como un templo: “decir “anunciarse en internet” es decir “hablar en público””.

Por su parte, un arrogante Rodrigo Pineda, Director de Internet Media de Telefónica, comprobó cómo en el auditorio no se cumplía la conocida regla del 20-60-20 de Google: un 20% sigue comprando los periódicos en papel (sigue usando lo que se usaba), un 60% los lee en internet (usa lo que se usa) y, el 20% restante, Facebook, Twitter,… (lo que se usará). Una pequeña autocrítica alusiva a que “si los anunciantes ayudan a que la información y el entretenimiento llegue a los espectadores, quizá deberían tener una actitud más activa a la hora de hacer que todo ese beneficio que obtienen los espectadores sea incluso mejor” fue lo único salvable. Y bien decimos salvable ya que en instantes anteriores había defendido que Terra colgara días antes en su web la noticia del avistamiento de un ovni en Galicia para analizar la credibilidad que los usuarios le daban. La manipulación y la mentira como ejemplo digno de ser expuesto en una universidad. Pero todo quedó casi en una simple anécdota cuando, minutos después, su compañera Nines despachó una pregunta sobre el precio abusivo de internet en España con una falacia (¿debería extrañarnos, habiendo vivido lo del ovni?) que bien habría merecido un abucheo general.

Decepcionantes charlas, decepcionantes ponentes y decepcionante público que, por cómo atacaba las hojas de control de asistencia, no podía negar que, si se encontraba allí esa mañana, era exclusivamente por el reconocimiento de créditos.





Consumo ecológico: ¿necesidad o moda?

5 11 2009

¿Sabes de dónde vienen los alimentos que comes? ¿Cuánta gente podría responder un ‘sí’ rotundo a esta pregunta? Pocos. Muy pocos. ¿Sabes cuánto podrías ahorrar al año sustituyendo las bombillas de casa por otras de bajo consumo?

Cuando los consumidores de a pie abordamos el tema, es frecuente mantener conversaciones en las que asentimos cuando alguien dice que “ahora los tomates ya no saben a tomate” o que “las cerezas de antes eran menos vistosas, pero tenían sabor”. De hecho, la pérdida de sabor en los alimentos no es el único menoscabo: también han perdido otro tipo de sustancias beneficiosas para nuestra salud como el potasio, el hierro, el calcio, o los polifenoles, sustancias antioxidantes responsables de la prevención de enfermedades.

Ante esta situación, los consumidores tenemos dos alternativas: plantar nuestros propios alimentos -si es que tenemos la suerte y la posibilidad de hacerlo- u orientar nuestro consumo a productos ecológicos. Son algo más caros, sí, pero ganaremos en sabor y en salud.

¿Cómo podemos distinguirlos? Tanto la Unión Europea como España y sus comunidades autónomas tienen sellos propios que sólo pueden figurar en los envases que han sido controlados y certificados por consejos o comités de agricultura ecológica. Mostramos a continuación los sellos de la Unión Europea, España y la Comunidad de Madrid como ejemplos:

Logotipo de la AGRICULTURA ECOLÓGICA

Sello de la UE            Sello de España      Sello de la CAM

Sin embargo, el consumo ecológico no sólo se circunscribe a los alimentos, ni mucho menos. Supongamos que tenemos en casa 25 puntos de luz en los que hemos colocado 25 bombillas incandescentes “de las de toda la vida”. Supongamos también que el precio que nos cuesta tenerla encendida una hora durante un día es, aproximadamente, de 0,006 euros. Si encendemos cada bombilla una media de cuatro horas diarias los 365 días del año nuestro gasto anual asciende a 219 euros. Ahora bien, ¿cuál es el gasto diario para una bombilla fluorescente de bajo consumo? 0,0012 euros. Si realizamos las mismas multiplicaciones obenemos un total de 43,8 euros. ¿Cuánto habríamos ahorrado? La friolera de 175,2 euros.

Pero el consumo ecológico llega aún más allá. Gran parte de los productos de moda y del hogar también pueden ser ecológicos. Pantalones vaqueros de algodón orgánicocamisetas biodegradablescoches híbridos y de bajo consumo son pequeñas muestras de un mercado en expansión.

Ahora bien, determinadas personas combinan todas estas medidas con algo más: ser elegantes. O, mejor, y hablando en plata, ser pijos. No valen camisetas ecológicas, sino ecológicas y de marca. No vale comprarse unas zapatillas con vistas a que duren, como decíamos antes, “para toda la vida” -¡eso sí que contribuiría a la causa del consumo ecológico!-. Ahora tenemos que dejarnos cien euros, como poco, en unas Nike Terminator Premium que, sobre todo, son biodegradables. Lo verde, señoras y señores, también da dinero.

Así las cosas, ¿el consumo ecológico busca sólo una conciencia social o se ha convertido también en una moda? ¿Realmente el consumo ecológico está al alcance de todos?





El consumo racional, clave en tiempos de crisis

26 10 2009

Decíamos la semana pasada que en los siguientes números de Mediat-e-consumo intentaríamos abordar el consumo responsable desde diversos ángulos, y que el primero de ellos sería el del consumo racional y ético, una pata fundamental dentro de las nuevas formas de consumo.

En nuestro país, el ámbito en el que, probablemente, desde hace más tiempo hemos oído hablar de consumo racional es en el del agua. Las sequías que verano tras verano azotan gran parte de la geografía española han hecho necesarias medidas urgentes de ahorro. De hecho, de los últimos 130 años, más de la mitad de los mismos han sido calificados como secos o muy secos. Así, desde todos los ámbitos de la administración se ponen en marcha cada verano planes para evitar un mal que, poco a poco, está acabando con nuestros ecosistemas propios. El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino recoge diferentes medidas legislativas y normativas, así como las medidas de gestión desarrolladas por las administraciones nacionalautonómicaslocales en materia de agua. España también llegó a un acuerdo con Portugal, en el año 1998, para la “protección y aprovechamiento sostenible de las aguas de las cuencas hidrográficas” de ambos países. Este pacto se conoce como ‘Convenio de Albufeira’.

Pero, sin restarle un ápice de importancia, tampoco pretendemos centrarnos exclusivamente en el agua. Es cierto que es uno de los aspectos más cruciales del consumo racional, pero no es el único. Precisamente en los tiempos que corren, dominados por la grave crisis económica mundial, el consumo racional es un punto clave para el ahorro de las familias que, además, repercute de manera beneficiosa en el medio ambiente. En este caso, consumir de manera racional puede tomarse como sinónimo de consumir lo necesario, sin lujos ni derroches. Y las marcas blancas son una buena alternativa. De hecho, al permitir un ahorro de hasta un 40% en la compra semanal, el consumo de marcas blancas se ha disparado, situando a España en el cuarto puesto a nivel europeo en el consumo de las mismas. Además, conviene recordar que ‘marca blanca’ no es sinónimo de ‘sin marca’, puesto que las grandes empresas (las ‘grandes marcas’) son, en su mayoría, las fabricantes de este tipo de productos.

Por otro lado, nuestros hábitos de transporte también repercuten, y de manera importante, en nuestro bolsillo. Utilizar el coche sólo para lo necesario o en largas distancias provocará un ahorro considerable. Y sustituirlo por el transporte público en ciudad -o, incluso, por la bicicleta-, hará que este sea aún mayor.

En cualquier caso, consumir de manera inteligente será nuestra mejor baza a la hora de conservar un mayor número de euros en el bolsillo. No dejarnos influenciar por campañas de márketing, eliminar de nuestra compra los meros caprichos y, por qué no, consultar antes los precios de los productos que necesitemos en internet (el ahorro puede llegar a ser muy importante) deberían ser costumbres asentadas. Sólo de esta forma conseguiremos el doble efecto que pretendemos: la difícil meta del ahorro y la conservación del medio ambiente.





Objetivo: consumo responsable

19 10 2009

Seguir consumiendo, sí, de eso se trata. Pero de forma responsable. Nadie va a pedirle peras al olmo. En pleno siglo XXI, intentar que la población en general -y los habitantes de las grandes ciudades en particular- dejen de consumir y se pongan a arar un huerto para plantar cuatro patatas es absurdo. Lo que no lo es tanto es intentar reajustar determinados hábitos a la hora de consumir. Y eso es lo que vamos a intentar desde Mediat-e-consumo.

Consumo responsable es aquel que se adapta a nuestras necesidades reales y colabora, a su vez, con la conservación del medio ambiente y la igualdad social. Sin embargo, la cima de nuestra escala de valores -la escala de valores del “primer mundo“- sitúa al consumo desmesurado en palco-preferente-tendido-sombra. Somos, como algunos dicen, la “generación de usar y tirar“. En este sentido, la publicidad tiene un papel preferente , decisivo y dañino en nuestros hábitos. Bajo el supuesto manto del bienestar nos venden -y, por supuesto, compramos- cientos de productos que nos convierten únicamente en consumidores pasivos.

Así, para abordar la tarea del consumo responsable tal y como lo hemos definido necesitaremos abarcar tres vertientes: primero, un consumo racional y ético, en el que nosotros decidamos qué consumimos y cuándo lo haremos; segundo, un consumo ecológico, con la ‘Regla de las tres erres‘ como eje principal; y, tercero y último, un consumo social, que abordará el proceso de producción y las condiciones laborales en las que son elaborados los bienes de consumo, y cuyo objetivo final será el pagar de manera justa por un trabajo realizado en condiciones dignas.

La tarea no es sencilla, pero para decidir hay que conocer. Nosotros pondremos los datos sobre la mesa. Ustedes, en conciencia, deberán elegir.








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