7 de enero. Nos sentamos sosegadamente en el sofá de casa y analizamos friamente los gastos navideños. Calculadora en mano vamos sumando tickets. Con un poco de suerte encontraremos alguno más en bolsas acumuladas en la cocina. 300, 500, 700 euros… un año más, nos hemos pasado. La cuesta de enero será dura.
Esta situación u otras parecidas tienen lugar en una gran cantidad de hogares españoles una vez acabadas las navidades. Sin embargo, como más vale prevenir que curar, puede evitarse. El Ministerio de Sanidad y Política Social, a través del Instituto Nacional de Consumo (INC), puso en marcha el año pasado una campaña para concienciar a la población. El objeto de la misma era orientar una compra con criterio y responsable en periodos de compras especiales, a saber, navidades y rebajas. Siguiendo una serie de consejos básicos puede ahorrarse lo suficiente como para llanear en la cuesta sin tener por ello que renunciar a las necesidades.
La guía desarrollada por el Ministerio establece diez directrices para comprar con criterio. En primer lugar, hemos de fijarnos un presupuesto. Si repasamos mentalmente qué gastos de comidas, cenas y regalos prevemos tener, podemos hacer una estimación aproximada para acotar gastos. Para ello se nos brinda también una ‘Presupuestadora’, una aplicación descargable en la que se nos posibilita anotar los gastos previstos y realizados. De esta forma podremos conocer en cada momento cuánto llevamos gastado, e incluso calcular la desviación del presupuesto con respecto a lo que fijamos inicialmente. Esto evitará también que compremos artículos innecesarios, lo que nos conecta directamente con la segunda recomendación: hacer una lista de compras. Si intentamos ceñirnos a ella el máximo posible conseguiremos evitar compras compulsivas que nos sorprendan a la hora de hacer el examen de conciencia postnavideño.
“Vísteme despacio que tengo prisa”, le decía Don Quijote a Sancho. Apliquémonos, pues, nosotros el cuento. Salir a hacer las compras mientras está pasando por la calle la cabalgata de Reyes no es la mejor forma de ahorrar… ni de acertar con los regalos. Pensar con tiempo qué es lo que más podría gustarle al obsequiado y no hacerlo de forma precipitada repercutirá en que tengamos más éxito e, incluso, que podamos comparar precios en diferentes establecimientos. Eso sí, vayamos donde vayamos no hemos de olvidar leer bien el etiquetado de cada producto para evitar sorpresas. Si los productos apoyan proyectos humanitarios o provienen del comercio justo, mejor que mejor.
Le pese a quien le pese, una madre siempre tiene razón. Hay que comparar precios. Es cierto que, en los últimos años, la diferencia de precio en juguetes no es muy grande si nos dirigimos a grandes superficies comerciales. Por el contrario, el pescado y el marisco alcanzan precios astronómicos. Si no nos hemos acordado de comprar con la suficiente antelación, una buena idea puede ser esperar a las gangas de última hora, eso sí, a riesgo de no cenar lo que tuviéramos pensado. La elección de los juguetes para los más pequeños -siempre y cuando no lo tengan ellos decidido de antemano- es una verdadera odisea. Apostar por aquellos que no fomenten roles sexistas o conductas violentas y, por el contrario, adquirir aquellos que fortalezcan sus capacidades y habilidades será un acierto seguro.
Siguiendo con los refranes, “nadie da duros a cuatro pesetas”. Y las tarjetas de crédito no son un pozo sin fondo, podríamos añadir. Es importante no abusar de ellas y conocer bien las características y los plazos de las que tengamos. No debemos olvidar que muchos establecimientos permiten el pago sin intereses y que los créditos rápidos nunca fueron buenos.
Los tickets de compra son nuestra mejor arma a la hora de reclamar y no conviene tirarlos en el acto. Los bienes de consumo nuevos tienen dos años de garantía y los usados, como mínimo, uno. En caso de conflicto, debemos acudir siempre a algún establecimiento adherido al Sistema Arbitral de Consumo, que resolverá el conflicto de forma rápida, gratuita e imparcial.
También, y debido al incremento del volumen de compras por internet, se nos ofrece información sobre el distintivo público de Confianza en Línea, que es el sello que la Administración Pública concede a los comercios electrónicos “que se comprometen a respetar códigos de conducta que proporcionan a sus clientes un alto nivel de protección de sus derechos y les facilitan la solución de posibles reclamaciones sin necesidad de acudir a los tribunales”. Además, recomiendan a los consumidores que, en caso de que la tienda online donde estén comprando no posea dicho sello, se aseguren de que la dirección web comience por “https://” y no por “http://”, ya que se trata de un código de seguridad.
Felices compras navideñas… con criterio. Que no digan que no avisamos.
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