
Del 7 al 18 de diciembre tendrá lugar en Copenhague la 15ª Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático. El objetivo final de la reunión, en la que se darán cita representantes de 192 países, es la consecución de un acuerdo a nivel mundial sobre la reducción de las emisiones de dióxido de carbono. Con ello pretenden sustituir al incumplido Protocolo de Kioto con nuevas medidas para combatir el calentamiento del planeta.
Pocos factores están tan relacionados con el cambio climático como el consumo. Que las sociedades desarrolladas sigan apostando plenamente por los combustibles fósiles -que, recordemos, son recursos no renovables- hace que los problemas ambientales sigan en aumento. El más importante: el cambio climático. Para evitarlo debemos reducir nuestras emisiones de CO2, lo cual está directamente relacionado con un menor consumo de energía por parte de la ciudadanía.
Sin embargo, la Cumbre no ha empezado todo lo bien que debería. Ya se ha filtrado a la prensa y los observadores el borrador del que se conocerá como ‘Acuerdo de Copenhague’ y parece que no gusta. Los países en vías de desarrollo denuncian que el diseño del borrador está hecho por y para los países ricos y que no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo con ellos. Lumumba Stanislaus Kaw Di Aping, sudanés y representante de los países en desarrollo, ha afirmado rotundamente que ”los países desarrollados tienen una responsabilidad histórica por haber dañado la atmósfera durante los últimos 200 años”.
Tras las críticas que se desataron por su ausencia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio la campanada confirmando finalmente su asistencia con promesas a medio plazo. El objetivo es que el que hasta ahora ha sido el país más contaminante del mundo reduzca sus emisiones, con respecto a los niveles de 2005, un 17% para 2020, un 30% para 2025 y un 42% para 2030. Sin embargo, el delegado que el presidente ha enviado a la cumbre hasta su llegada, Todd Stern, no ha vacilado a la hora de decir que EEUU no va a firmar Kioto ni nada que se le parezca y que, aunque no cabe duda de que su país tiene la emisión histórica mayor, “durante 200 años la gente no sabía que el CO2 causaba este problema”.
Por su parte, la ex-candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, Sarah Palin, ha instado al presidente de su país a “boicotear” la cumbre. En un artículo de opinión (enlace en inglés) publicado en el Washington Post, Palin llega a afirmar que “no podemos decir con seguridad que las actividades del hombre causen cambios en el clima. Sin embargo, sí podemos decir que cualquier beneficio potencial de las políticas de reducción de emisiones está lejos de compensar los costes”.
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